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Este fin de semana fueron ordenados sacerdotes Juan y Pedro Mercado, dos diáconos gemelos originarios de Texas (Estados Unidos). Esta es su historia.

El sábado 21 de abril Pedro y Juan recibieron el sacramento del orden de manos de Mons. James A. Tamayo, Obispo de Laredo, en la Catedral de San Agustín.

“Sabía que había recibido el ‘llamado’ cuando simplemente le pregunté a Dios un sábado por la tarde, en agosto de 2003 (17 años), si quería que fuera sacerdote. El Evangelio del día era que Jesús llamaba a Pedro para ser ‘pescadores de hombres’. Como mi nombre es ‘Pedro’, tomé esto como la respuesta a mi oración y pregunta”, contó el P. Pedro en una entrevista a la Diócesis de Laredo.

Por su parte, el P. Juan aseguró que discernió su vocación a los 15, pese a haber dejado la Iglesia por más de siete años.

“En realidad mi familia me animaba. Me acerqué a un sacerdote oblato. Tenía 83 u 85 años y comenzamos a hablar. Entonces, durante tres años, discerní mi vocación. Creo que una forma de describirlo es con la cita de San Agustín cuando dice: ‘Señor, estoy inquieto hasta que mi corazón descanse en ti’. Eso es algo que le dije a mi madre”, dijo el P. Juan.

Los hermanos nacieron en Harlingen, Texas, el 1 de marzo de 1986 y fueron criados en la ciudad de Brownsville.

Después de completar la secundaria, Juan ingresó al seminario en 2004 y completó sus estudios en mayo de 2017. Antes estudiaba y trabajaba como lavaplatos y como director de jóvenes a tiempo parcial en una parroquia.

“Nos unimos a la diócesis en 2004 justo después de la escuela secundaria. Estuve allí por seis años y medio. En diciembre de 2010 dejé el seminario por algunos años; y después de un año o dos, mi hermano también se fue”, lamentó el hoy sacerdote.

Tiempo después, cuando trabajaba en la ciudad de San Antonio, Juan conoció a su nuevo mentor, el P. Jim Prowkowski.

“Le pregunté: ‘¿Debo presentar una solicitud en la Arquidiócesis de San Antonio o en la Diócesis de Brownsville? ¿Qué recomiendas?’. Y me dijo que Laredo, porque necesitaban vocaciones. Me puse en contacto con el P. Iden y comenzó el proceso”.

“También sabía que mi hermano se había ido, así que dijo: ‘Sé que tienes un gemelo’ y yo respondí que sí. Así fue como mi hermano regresó al seminario, quien en ese momento estaba trabajando y había estado estudiando para ser arquitecto”, dijo Juan. Luego añadió que su hermano Pedro había decidido también regresar al seminario.

Al terminar el seminario, Pedro fue asignado como diácono a la parroquia Nuestra Señora del Rosario en Laredo, Texas, mientras que Juan fue enviado a la iglesia de San Patricio.

Ahora, ya ordenados, ambos aseguran estar emocionados de poder ayudar a otros a que puedan discernir su vocación, ya sea al sacerdocio, diaconado, matrimonio u otros; así como de poder celebrar la Santa Misa.

Sobre las nuevas vocaciones en la Iglesia Católica, el P. Pedro sostiene que “el mayor consejo sería orar, estar abierto y dejar que el Espíritu Santo lo guíe a través de un sacerdote o religioso”.

Por su parte, el P. Juan sostuvo que siempre “hay una necesidad (de seminaristas), pero también existe la esperanza de que respondan a esa necesidad”.

“Ellos son el futuro de la Iglesia, no todo está perdido. Todavía podemos conseguir resultados, ayudándolos a que tengan una relación con Dios. Pero debemos prestarles atención para que se aborden sus necesidades”, concluyó.

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