Lecturas 08 De Marzo


PRIMERA LECTURA

Del libro del Génesis 12, 1-4

El Señor le dijo a Abrahán: “Vete de tu tierra, de tu familia y de la casa de tu padre al país que te voy a mostrar. Voy a hacer de ti una gran nación, y voy a darte un nombre glorioso que lleve a los demás la bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te menosprecien, y por tu medio llegará mi bendición a todas las familias de la tierra”. Y se puso Abrahán en camino, como se lo había ordenado el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 32

R/. Bendito sea el Dios de Abrahán, Dios y Señor nuestro.

• La Palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; Él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/.
• Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.
• Nosotros esperamos en el Señor: Él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R/.

EVANGELIO

Del Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En cierta ocasión llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a un monte alto y apartado. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y el vestido blanco como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, que hablaban con Jesús. Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno que estemos nosotros aquí! Si quieres, hago aquí tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Todavía estaba él hablando, cuando apareció una nube luminosa que se posó sobre ellos. Entonces se oyó una voz que salía de la nube y decía: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia. Escúchenlo”.

Al oír esto, los discípulos se postraron en el suelo, llenos de temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Y al levantar la vista, no vieron a nadie más que a Jesús. Cuando bajaban del monte, les ordenó Jesús que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Palabra del Señor.

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