Lecturas 1 de Septiembre


PRIMERA LECTURA
Del libro del Eclesiástico 3, 17-19. 28-29

Hijo mío, si eres rico, procede con modestia y te querrán más que dando muchos regalos. Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y así agradarás a Dios. Porque es grande el poder del Señor, pero son los humildes quienes lo glorifican. La desgracia del orgulloso no tiene remedio, pues en él ha echado raíces la maldad. El sabio entiende los dichos de los sabios; para el que sabe escuchar, la sabiduría es un placer.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 67

R/. En tu bondad, Señor, preparaste un hogar para los pobres.

• Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Canten a Dios: su nombre es el Señor. R/.
• Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece. R/.
• Derramaste en tu heredad, ¡oh Dios!, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, ¡oh Dios!, preparó para los pobres. R/.

EVANGELIO
El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.

Del Evangelio según san Lucas 14, 1.7-14

Un sábado fue Jesús a comer en casa de un jefe de los fariseos, y ellos se pusieron a observarlo. Jesús, al ver que los invitados escogían los mejores puestos, les hizo esta sugerencia: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el puesto de honor, porque puede haber otro invitado de más categoría que tú; y al llegar el que los invitó a los dos, puede pedirte ue le cedas el puesto al otro; entonces tendrías que pasar por la vergüenza de ir a ocupar el último puesto. Cuando te inviten, siéntate más bien en el último puesto; y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: ‘Amigo, ven a sentarte más cerca’. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Y al que lo había invitado le dijo: “Cuando des un banquete o una comida, no invites a tus amigos, a tus hermanos, a tus parientes o a tus vecinos ricos; porque luego ellos te van a invitar a ti, y esa será toda tu recompensa. Cuando des un banquete, invita a los pobres, los lisiados, los cojos, los ciegos. Y serás de veras feliz, porque como ellos no ienen con qué pagarte, te lo pagará Dios en la resurrección de los justos”.

 Palabra del Señor.

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