Lecturas 10 De Marzo


PRIMERA LECTURA

Del libro de Isaías 1, 10.16-20

Oigan la palabra del Señor, jefes de Sodoma, escucha esta instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. “¡Lávense, purifíquense! Quiten de mi vista sus maldades, dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien. Busquen lo justo, restitúyanle al agraviado, defiendan los derechos del huérfano y de la viuda.

Vengan y discutamos este asunto –dice el Señor–. Sus pecados los han manchado de sangre y deben quedar limpios como nieve. Sus crímenes los han ensangrentado y deben quedar blancos como lana. Si aceptan ser obedientes consumirán productos de esta tierra; pero si insisten en ser rebeldes, es la espada la que los va a consumir”. Lo ha dicho el Señor en persona.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 49

R/. Ofrece a Dios el sacrificio de confesar tu pecado.

• No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños. R/.
• ¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos? R/.
• Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? El que me ofrece acción de gracias, ese me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. R/.

EVANGELIO

Del Evangelio según san Mateo 23, 1-12

En Jerusalén dijo Jesús a la multitud y a sus discípulos: “Desde la cátedra de Moisés enseñan los escribas y los fariseos. Hagan y cumplan todo lo que les digan, pero no imiten su conducta, pues dicen pero no hacen. Inventan cargas pesadas e insoportables y se las ponen a los demás sobre los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para llamar la atención de la gente. Se cuelgan ostentosamente las palabras de la Ley y lucen la religión alargando los flecos de la capa; les encanta el lugar de honor en los banquetes y el sitio de preferencia en las sinagogas, y que les hagan reverencia en la calle y los llamen maestros. Ustedes, en cambio, no se hagan llamar maestros, pues uno solo es su maestro y todos ustedes son hermanos. Ni llamen padre suyo a nadie en la tierra, pues uno solo es su Padre, el del cielo. Ni pretenden ser jefes, pues su único jefe es el Mesías. El superior entre ustedes debe ser servidor de los demás. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. 

Palabra del Señor.

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