Lecturas 15 De Diciembre


PRIMERA LECTURA 
Dios llega y les dará la salvación.

Del libro del profeta Isaías 35, 1-6a.10

Se alegrará el desierto, tierra estéril, la estepa se llenará de flores y de júbilo. Florecerá como florecen los narcisos, desbordará de gozo y alegría. Tendrá la magnificencia del Líbano y la belleza del Carmelo y del Sarón. Pues allí se hará ver la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios. Fortalezcan al que va con los brazos caídos, robustezcan al que tiene encogidas las piernas. Digan a los cobardes: ¡Valor! ¡No tengan miedo! Miren: ya llega su Dios a hacer justicia, viene a dar a cada cual su merecido; viene en persona y les da la salvación. Entonces los ciegos recobrarán la vista, los oídos del sordo se abrirán, los cojos tendrán agilidad de venados, los mudos cantarán. Rescatados por el Señor, volverán del destierro y entrarán a Sion con gritos de júbilo. Se abre paso la perpetua alegría, el gozo desbordado los inunda, y quedan atrás el pesar y la tristeza.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 145

R/. Ven, Redentor nuestro, y danos la salvación.

• El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/.
• El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R/.
• Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

EVANGELIO
¿Eres tú el que debe venir o tenemos que esperar a otro?

Del Evangelio según san Mateo 11, 2-11

Estando Juan el Bautista en la cárcel, oyó hablar de las obras mesiánicas realizadas por Jesús. Entonces mandó a unos discípulos suyos a preguntarle: “¿Eres tú el que debe venir, o tenemos que esperar a otro?”. Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos recobran la vista, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios de su enfermedad, y los sordos oyen; resucitan los muertos, y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Dichoso quien no se decepciona de mí!”. Cuando ellos se fueron, empezó Jesús a hablar a la gente acerca de Juan: “¿Qué fueron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido delicadamente? No; los que se visten delicadamente están en los palacios de los reyes. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un profeta? Sin duda que sí; pero yo les digo: mucho más que un profeta. Es de Él de quien dice la Escritura: ‘Yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino’. Les aseguro que no ha nacido de mujer nadie más grande que Juan el Bautista. Y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él”.

 Palabra del Señor.

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