Lecturas 29 Septiembre

PRIMERA LECTURA 
De la profecía de Amós 6, 1a.4-7

¡Ay de los que llevan una vida fácil en Sion y de los que ponen su confianza en el monte de Samaria! Se acuestan en divanes adornados con marfil, y se la pasan descansando en la cama; banqueteando con cordero y con ternera escogida del establo. Se divierten con música de arpas, y compitiendo con David se inventan instrumentos musicales. Beben vino en grandes copas y usan los mejores perfumes, pero nada les importa la ruina de las tribus de José. ¡Por eso serán ellos los primeros en ir al destierro! ¡Se acabaron el ocio y las orgías!

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 145
R/.Dichoso el que pone toda su confianza en el Señor.

• El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos y dan pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/.
• El Señor abre los ojos al cielo, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R/.
• Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Lucas 16, 19-31

Dirigiéndose a los fariseos, les dijo Jesús esta parábola: “Había una vez un hombre rico, que se vestía con gran lujo y elegancia y diariamente se daba espléndidos banquetes. Y había un pobre que se llamaba Lázaro, y que se la pasaba tendido delante de la puerta del rico, cubierto de llagas y deseando calmar el hambre con lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre, y los ángeles lo llevaron a disfrutar de la compañía de Abrahán. También el rico murió, y le hicieron sus funerales. Y cuando llegó al infierno, en medio de los tormentos levantó la vista y divisó desde lejos a Abrahán y a Lázaro en su compañía. Entonces gritó: ‘¡Padre Abrahán, ten compasión de mí y manda a Lázaro a que moje la punta del dedo en agua y venga a refrescarme la lengua, porque sufro horriblemente en estas llamas!’. Abrahán le contestó: ‘Hijo, recuerda que tus bienes los tuviste en vida, cuando Lázaro solo tuvo males; ahora él tiene aquí felicidad y tú tormentos. Además, nos separa un abismo tan grande que, aunque quisiéramos, sería imposible pasar de una parte a otra’. El rico insistió: ‘Padre, te ruego entonces que lo mandes a la casa de mi padre, a que amoneste a mis cinco hermanos, para que no vengan a parar ellos también a este lugar de tormentos’. Abrahán le respondió: ‘Ya tienen a Moisés y a los profetas: que les hagan caso’. Pero el rico insistió odavía: ‘No, padre Abrahán; pero si un muerto resucita y se les presenta, seguro que se arrepienten’. Abrahán le contestó: ‘Si no hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque resucite un muerto’”.

 Palabra del Señor.

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