Lecturas 4 de Agosto


PRIMERA LECTURA
Del libro del Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23

¡Vanidad de vanidades –dice el Predicador–, vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay personas que trabajan con arte, habilidad y éxito, pero después tienen que dejarlo todo a alguien que no pasó ningún trabajo para conseguirlo. Esto también es vanidad y gran desgracia. ¿Qué saca uno de tanto trabajar y de afanarse tanto en este mundo? Toda la vida no es más que sufrimientos, penas y contrariedades. Ni siquiera de noche la mente está tranquila. También esto es vanidad.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 38

R/. Señor, dame a conocer mi fin.

• Señor, dame a conocer mi fin y cuál es la medida de mis años, para que comprenda lo caduco que soy. Me concediste un palmo de vida, mis días son nada ante ti.R/.
• El hombre no dura más que un soplo, el hombre pasa como pura sombra, por un soplo se afana, atesora sin saber para quién. R/.
• Escarmientas al hombre castigando su culpa; como una polilla roes sus tesoros; el hombre no es más que un soplo. R/.
• Escucha, Señor, mi oración, porque yo soy huésped tuyo, forastero como todos mis padres. Aplaca tu ira, dame respiro, antes de que pase y no exista. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Lucas 12, 13-21

Alguien de entre la multitud dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia”. Pero Él le respondió: “Hombre, ¿quién me ha dado a mí el encargo de ser juez entre ustedes o de repartirles las cosas?”. Y les dijo a todos: “¡Cuidado con dejarse llevar de cualquier forma de codicia! Porque la vida no está asegurada con los bienes que uno tenga, por abundantes que sean”. Y les propuso esta parábola: “A un hombre rico le produjeron sus tierras una gran cosecha. Entonces comenzó a hacer planes: ‘¿Qué hago, que ya no tengo donde almacenar la cosecha?’. Y se dijo: ‘Ya sé lo que voy a hacer: Voy a demoler los graneros y a construir otros más grandes; ahí podré almacenar todo el trigo y los demás víveres. Entonces podré decirme: Ya tienes abundantes víveres en reserva para muchos años. Ya puedes descansar, comer y beber y ser feliz’. Pero Dios le dijo: ‘Insensato: esta misma noche perderás la vida. Y todo lo que habías amontonado, ¿para quién será?’. Así pasa con el que acumula bienes para sí mismo pero no los atesora en el cielo, junto a Dios”.

 Palabra del Señor.

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