San Albino

Etimológicamente significa «blanco». Viene de la lengua latina.

La gran popularidad de San Albino se debe menos a su vida, sin ningún hecho notable, que a los múltiples milagros que se le atribuyeron, sobre todo después de su muerte. Su culto se propagó por Francia, Italia, España y Alemania y llegó hasta Polonia. El santo es titular de numerosas parroquias en Francia.

Nació en la diócesis de Vannes en Bretaña, de una familia originaria de Inglaterra o de Irlanda, según se dice. Muy joven, entró en el monasterio de Tincillac, del que sabemos muy poco, y llevó ahí una vida de gran santidad. Hacia los treinta y cinco años de edad, fue elegido abad; bajo su gobierno floreció extraordinariamente el monasterio y se convirtió en un verdadero jardín de virtudes. Nada tiene, pues, de extraño que las miradas del clero y el pueblo de Angers se hayan vuelto hacia san Albino cuando la sede quedó vacante, el año 529. Para gran pena suya y contento de san Melanio, obispo de Rennes, san Albino fue elegido obispo de Angers y demostró ser un hábil e inteligente pastor.

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